
“Llevo años con la cera, pero me irrita y me salen granitos. ¿El láser es para mí?” Nos lo preguntan casi a diario, y la respuesta corta es: probablemente sí, pero depende de ti.
Cómo funciona cada método
La cera arranca el vello de raíz. El resultado dura unas semanas, pero el folículo sigue activo y el vello vuelve a crecer. Con el tiempo puede provocar irritación, vello enquistado y foliculitis, sobre todo en pieles sensibles.
El láser actúa sobre el folículo con energía luminosa para debilitarlo sesión a sesión. El vello se vuelve cada vez más fino y escaso, hasta conseguir una reducción duradera.
Lo que hemos aprendido en 15 años
- Si tienes foliculitis o vello enquistado, el láser suele ser un gran alivio: al eliminar el vello, desaparece el problema de raíz.
- El tipo de vello importa. El láser funciona mejor sobre vello con pigmento. Los vellos muy claros o canosos requieren valorar otras opciones.
- La constancia es clave. Hacen falta varias sesiones respetando los intervalos, porque el vello crece por fases.
- La comodidad ha cambiado mucho. La tecnología actual incorpora sistemas de enfriamiento que hacen cada sesión mucho más llevadera.
Antes de empezar
Durante el tratamiento conviene no usar cera ni pinzas (sí cuchilla), evitar el sol en la zona y avisarnos si tomas medicación fotosensibilizante.
La mejor opción es la que se adapta a ti
Tu fototipo, tu tipo de vello y tu historia de piel determinan qué te conviene. Antes de empezar, analizamos todo eso contigo para proponerte un plan seguro y eficaz. Si quieres saber si el láser es para ti, pide tu valoración personalizada.
